Análisis de aceites de cannabis medicinal
Mónica Hourcade: “Tiene que asegurarse la provisión de un aceite que vos sepas con certeza lo que estás tomando”

Mónica Hourcade es la Responsable del Laboratorio de Cromatografía Gaseosa y Espectrometría de Masas de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). La bioquímica compartió la experiencia del laboratorio en el análisis de aceites de Cannabis, donde uno de los conceptos fundamentales es la importancia de acceder a productos seguros y de calidad.

El Laboratorio de Cromatografía Gaseosa y Espectrometría de Masas de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) es pionero en su apertura a la comunidad para realizar análisis de productos derivados de Cannabis; específicamente, aceites. El equipo de trabajo está conformado por la Bioquímica Mónica Hourcade (responsable del laboratorio), la Farmacéutica Melina Di Liberto, la Biotecnóloga Laura Svetaz y el Licenciado en Química Ignacio Cabezudo.

Esta experiencia argentina resulta más que interesante para replicar en otras universidades públicas del país, que se encuentran actualmente desarrollando estudios científicos en este campo. En diálogo con Industria Cannabis, Mónica Hourcade, responsable del laboratorio, nos cuenta el trabajo que realizan allí y resalta la importancia de garantizar productos seguros y de calidad.

Monica junto a su equipo de trabajo.
-¿Cómo surge la iniciativa de abrir a la comunidad los análisis cromatográficos?-

Nosotros empezamos a fines del 2016 a poner a punto la técnica para analizar los aceites de Cannabis porque se acercó a la Facultad gente que hacía uso de estos aceites y como Facultad pensamos que lo que nosotros podíamos ofrecer era el análisis en la composición de cannabinoides en los aceites que los pacientes estaban tomando.

En 2017 presentamos un proyecto y ganamos un subsidio de la Secretaría de Vinculación Tecnológica y de Desarrollo productivo de la UNR, conjuntamente con la UOF (Unidad de Optimización de la Farmacoterapia), donde se hace el seguimiento de pacientes polimedicados. Nuestro objetivo fue analizar la composición química de aceites artesanales de Cannabis utilizados por pacientes y correlacionar los resultados químicos con las variables observadas tras el seguimiento farmacoterapéutico de los mismos pacientes.

Entonces trabajamos con ese proyecto durante 2017 y 2018, los aceites nos llegaban a través de la UOF y también a través de dos organizaciones cannábicas de Rosario, que son AUPAC (Asociación de Usuarios y Profesionales para el Abordaje del Cannabis) y AREC (Asociación Rosarina de Estudios Culturales).

En el 2019 fue que abrimos el servicio a la comunidad, a partir de febrero. Decidimos establecer el servicio como para que todo aquel que quiera traernos los aceites para analizar, lo pueda hacer.

-Entiendo que el laboratorio es único en la región. ¿Cuántas muestras llegan, en promedio, por mes? ¿Desde qué lugares del país?-

Es único en la región, fuimos el primer laboratorio que empezó a hacer estos análisis, la primera universidad pública que empezó a hacer estos análisis. Después siguió La Plata. Recibimos muestras de Jujuy, Entre Ríos, de toda la provincia de Santa Fe, de Tucumán, de La Plata, de Bahía Blanca, del sur, de Neuquén, de El Bolsón, de Córdoba.

Nosotros recibimos un promedio entre 30 y 40 muestras por mes. Hay meses con menos y meses con más, después de la época de cosecha recibimos más muestras. Lo bueno sería que hubiera una producción pública de aceite, donde vos tuvieras garantizados o asegurados los productos.

Recibimos muestras de cannabicultores, de quienes autocultivan, de aceites comprados en dietéticas como suplementos dietarios, algunos de afuera también, de gente que lo compra en el exterior. Hay distintas variedades. En general, la mayoría son nacionales.

-Hace pocos días el gobierno nacional autorizó el autocultivo para uso medicinal. ¿Cómo analiza esta posibilidad, sobre todo respecto a la realización casera de aceites?-

Creo que tiene que estar legalizado el autocultivo para todo aquel que quiera autocultivar. Pero, además, me parece que como tema de salud pública tiene que haber producción pública del aceite (más allá de si tiene un costo o no), que lo produzca el Estado, que los pacientes tengan certeza de lo que están tomando, que sea un producto seguro, sin pesticidas y que esté analizado en todos sus aspectos. Me parece que eso es fundamental. Tiene que estar asegurada la provisión de un aceite seguro. Además de un seguimiento médico de cómo lo está tomando.

Quienes autocultivan, los cannabicultores son gente que sabe un montonazo del tema, pero es fundamental cuando uno trabaja con un producto natural, más allá de lo que uno crea, saber que no siempre te va a dar lo mismo, porque cambió el clima, porque cambió algo que hace que los cannabinoides no estén en la misma proporción, modo de extracción o cambios en la temperatura, por ejemplo. Son muchos cuidados los que hay que tener cuando se trata de un producto natural. No siempre una planta va a producir lo mismo. Si las semillas son de otro lugar, es muy posible que acá produzca otra cosa, cannabinoides en distinta proporción. O, tal vez, produce lo que se espera, pero hay que medirlo. Es muy diferente a una caja de un medicamento que tomás una pastilla y decís “ah, esto tiene 100mcg de T4, por ejemplo”.

-En esta cuestión de las variaciones de la planta, ya sea por las semillas, las condiciones climáticas que tuvo esa planta, los cuidados que se le ha dado al momento del cultivo, ¿cuál es la experiencia que ha tenido el laboratorio en cuanto a los productos que ha analizado? ¿Cómo ha sido esa experiencia a lo largo del tiempo, sobre todo en la detección de los cannabinoides?-

La variedad que acá más se consigue son las variedades recreativas, o sea que muchísimos aceites van a ser más ricos en THC (Tetrahidrocannabinol). También tenemos un 42% de muestras con menos de 1mg/ml de ambos cannabinoides (NdR: de THC y de CBD); o sea, son aceites con concentraciones bajas. Si eso después es efectivo o no, ya es otro terreno, porque el laboratorio no hace seguimiento de los pacientes.

Además, hay distintas teorías, está todo lo que significa el efecto séquito, que es cuando se toma el efecto terapéutico de los cannabinoides más los terpenos. Todo eso va teniendo un efecto; hay quienes consideran que, aunque el paciente tome una baja cantidad en concentración, a lo largo del tiempo tendrá efecto. También depende de la cantidad de receptores que tenga ese paciente y también depende de si esos receptores están “dormidos” o si ya el paciente había tenido contacto con cannabinoides, entonces es algo muy particular y para cada paciente.

En general, un 42% de las muestras que recibimos, tienen menos de 1mg/ml de ambos cannabinoides; hay un 40% que tienen menos de 1mg/ml de CBD y entre 1 y 50mg/ml de THC. Y un 6% de las muestras tienen entre 1 y 50mg/ml de ambos.

La composición de cannabinoides depende de la variedad genética que tenga. Hay quienes piensan que “uno se transforma en el otro”. No, los cannabinoides no se transforman unos en otros, sino que son variedades genéticas distintas. Hay variedades genéticas que son ricas en cannabicromeno, que se han visto los efectos positivos que tiene, hay variedades genéticas ricas en cannabivarinas, que son cannabinoides que tienen 19 átomos de carbono en lugar de 21 como tienen los otros. Son diferentes y tienen un efecto terapéutico distinto. Pero son todas diferentes genéticas de las plantas.

-En ese sentido, pensaba en cómo lleva adelante el trabajo el laboratorio, los protocolos que se siguen al momento de analizar las muestras y también cómo eso garantiza el acceso a un producto seguro. Puntualmente, ¿qué protocolos siguen para las muestras? ¿Y qué características tienen los kits?-

Nosotros entregamos un tubo de Eppendorf, que son esos tubos de plástico en forma de cono y lo que tienen de característico es un cierre hermético. Eso permite que no se derrame el material, más que nada cuando mandan por correo las muestras, eso es fundamental. Y lo que pedimos son 3 o 4 gotas del aceite. En general trabajamos con aceites y no con resinas, porque la resina es una pasta muy densa y es muy difícil de homogeneizar. Es difícil para el que nos manda la muestra que sea una muestra homogénea y para nosotros después disolverla, entonces el resultado que uno da no va a ser tan fidedigno como cuando vos ya lo tenés disuelto y enviás el aceite.

Tampoco pedimos tintura o preferimos no pedir tinturas por el equipo, para no inyectar agua, porque las tinturas se hacen con un alcohol al 70% u 80%, o sea que el otro 30% o el otro 20% es agua. Y por eso pedimos aceites.

El kit es ese tubo y después el instructivo y el cuestionario, que pueden bajarlo por la página web. Por ahí nos mandan las muestras en tubitos como los perfumeros finitos, que también son buenos porque tienen cierre hermético. El instructivo es para ver cómo se forma el código, para que sea confidencial, que va con el número de muestra, las letras del apellido, las letras del nombre y la fecha de nacimiento del paciente, una dirección de mail para que nosotros le podamos mandar el informe y el recibo de lo que abonó. En el instructivo también está el dato para hacer la transferencia bancaria porque este análisis tiene un costo. En este momento es de $1300. El cuestionario es voluntario, se pregunta si sabe la variedad genética, si lo adquirió, si es artesanal, si es industrial, si fue por autocultivo, el motivo por el que lo toma, si está asesorado por algún profesional o cómo llegó a tomarlo y, además, qué efecto tuvo en su patología o síntoma tomando el aceite.

-En eso de los cuestionarios quería saber de dónde vienen, en su mayoría, los productos.-

Está empatado entre autocultivo y artesanal de terceros, y a su vez el aceite artesanal de terceros puede ser solidario, que hay muchos cannabicultores solidarios, o los comerciales. Hay un poco y un poco de eso. Los que menos hay son de aceites del extranjero, eso está en mucha menor cantidad. También hay bastante, aproximadamente un 20% o menos, de aceites comprados en dietéticas. Hay algunos homeopáticos que no tienen absolutamente nada. Por lo general, hay concentraciones bajísimas, si les hace algo o no, no sé. Dependerá, también, de la dosis que toma.

Me acuerdo de una señora que nos mandaba muestras, que trabajaba con absolutamente toda la planta, no solo con los cogollos, que son los ricos en cannabinoides, en los tricomas. Y ella trabajaba con toda la planta por el efecto séquito.

Yo creo que si uno tuviera aceites con concentraciones fijas y tuvieras pacientes tratados con la misma concentración o que después el médico le vaya variando esa concentración, pero sepa exactamente lo que está tomando, eso nos ayudaría mucho a estandarizar o a tener un resultado específico. Lo que pasa también es que, como hay mucha variación de paciente a paciente, es difícil estandarizar eso porque por ahí hay un paciente que responde muchísimo más que otro, tomando lo mismo y, supuestamente, teniendo el mismo síntoma.

-La última, un poco más contextual: ¿cómo es la situación actual del laboratorio en tiempos de Covid-19? ¿Siguen recibiendo muestras?-

Nosotros estuvimos sin trabajar desde marzo, cuando se decretó el aislamiento, y en septiembre pudimos resolver todas las muestras que habían quedado o recibir nuevas muestras de esos pacientes que querían tener el resultado de alguna nueva muestra en lugar de aquella que había dejado en marzo. Estamos recibiendo muestras y estamos volviendo a analizar, vamos viendo acá en Santa Fe cómo nos va, según cómo vaya el número de casos.

Estamos recibiendo las muestras, el primer y segundo viernes de cada mes, en el SIEBE, Hospital Centenario, y por correo se reciben en cualquier momento del mes. Iremos viendo, después de resolverlas. Es un momento muy complejo. Se espera que sea seguro trabajar, y seguro también para poder mandar los informes y que la gente tenga los informes de lo que está tomando.

Creo que nos falta mucho, ahora hay algunas cosas que están mejorando con el tiempo y creo que va a ir creciendo la cantidad de profesionales que sepan y que puedan asesorar sobre el tema, porque esto en general son todas movidas desde las organizaciones cannábicas. Casi siempre uno llega a esto porque un familiar tuyo lo necesitó y te llevó a investigar y a meterte en el tema, es medio así. Estaría buenísimo que haya más profesionales que puedan seguir a los pacientes, porque una gran cantidad de pacientes lo toman porque leyeron en internet, porque vio al vecino, todos van y compran el mismo aceite, toman dos gotitas y nadie los sigue. Es muy difícil saber si le hizo bien o no le hizo nada, o fue efecto placebo.

Editorial
Por Leandro Ayala - Fundador de Industria Cannabis. Emprendedor Cannábico.
opinion
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